Miércoles, 19 de Septiembre de 2007 02:13
Mujer de entre 18 y 45 años y que demanda medicamentos para problemas del aparato respiratorio es el perfil del inmigrante que acude a la farmacia comunitaria, según un estudio realizado en una botica de Castellón, sobre 340 pacientes inmigrantes. (El Correo Farmacéutico) La investigación, dirigida por Encarna Castillo y Alicia López, ambas del Departamento de Fisiología, Farmacología y Toxicología de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y realizada por Juan Yuste, farmacéutico comunitario de Castellón, revela que un 21,6 por ciento de los medicamentos dispensados con receta a estos pacientes son antiinfecciosos. En relación al grupo de medicamentos sin receta, el trabajo indica que los más demandados son para las infecciones respiratorias, para tratar gripes y resfriados y para el aparato locomotor. También se recoge que un 6,4 por ciento de ellos demanda cremas, fármacos o lociones para el cuidado de la piel, en su mayoría demandados por pacientes de raza negra. Barrera idiomática Según han indicado los investigadores en la presentación del estudio en la Universidad CEU Cardenal Herrera, la experiencia vivida durante el trabajo les ha servido para darse cuenta de la problemática que supone el idioma a la hora de informar correctamente al paciente sobre su medicación. Como han explicado, "en 70 de los 380 pacientes la comunicación fue sólo regular y la atención farmacéutica ineficaz, por el idioma".
En opinión de Yuste, la solución a este problema sería la incorporación al sistema sanitario de traductores y mediadores interculturales, para mejorar la atención del paciente inmigrante y su integración.Además, Yuste sostiene que "el desconocimiento del idioma desencadena un peligro para la salud de estos pacientes que se exponen a errores médicos". Como defiende, "muchos de ellos prefieren cancelar su cita con el médico si no consiguen que alguien les acompañe para ayudarles", situación que puede producir un retraso en determinados diagnósticos o en ajustes de cierta medicación y desencadenar problemas de salud graves.
El PP se ha avanzado a la postura contradictoria del Gobierno y del Ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, al registrar en el Congreso un proyecto de reforma de la ley de extranjería. La actual, modificada en 2003, debería haber sido modificada en 2006 para adaptarla a directivas comunitarias, si bien entonces el Gobierno desistió de hacerlo para evitar que el PP lo aprovechara para agitarlo electoralmente en un momento de fuerte crecimiento de la población extranjera.
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